
Este agosto, el periódico El Mundo entrevistó a Luisa Miralles y le preguntó sobre la situación del campo… Os la dejamos por si queréis leerla.


Este agosto, el periódico El Mundo entrevistó a Luisa Miralles y le preguntó sobre la situación del campo… Os la dejamos por si queréis leerla.


Recientemente la revista gastronómica GastroMadrid incluido a NaranjasLu entre las mejores naranjas de España. Esta web ha publicado un artículo en el cual nos ha mencionado como una de los cinco mejores productores valencianos que envían naranjas a domicilio en España.
Destacan el cariño, la ilusión y el compromiso con el que llevamos a cabo nuestro trabajo y cómo llevamos a cabo nuestra labor. Agradecemos este reconocimiento.
No es un secreto cómo funcionamos: siempre elegimos nuestras naranjas y cítricos «en su punto álgido», que, para ellos y para nosotros, es una de las claves para estar entre las mejores naranjas de España.
Con un legado que se remonta a más de un siglo en la cultivación de naranjas en Genovés, Valencia, NaranjasLU ha sabido ganarse un lugar privilegiado en el mercado gracias a su compromiso con la excelencia y el cuidado del producto desde su origen hasta su entrega al cliente.
La calidad es la piedra angular de NaranjasLU. Con el firme convencimiento de que los clientes merecen lo mejor en cada pedido, la empresa se dedica a cuidar la tierra y los árboles con esmero, garantizando así la frescura y autenticidad de sus productos. Certificada por el Consejo Regulador de Cítricos Valencianos, la marca ofrece una garantía inquebrantable sobre el origen y la calidad de sus frutas.
La historia de NaranjasLU es la historia de una pasión transmitida de generación en generación. Desde los abuelos que fueron los primeros en cultivar los campos hasta la cuarta generación encabezada por Luisa y Manu, la tradición agrícola se ha mantenido viva y floreciente. Con dedicación y compromiso, esta familia ha convertido su amor por la tierra y los cítricos en su modo de vida, ofreciendo a los consumidores la esencia misma de la huerta valenciana.
Con un cultivo que abarca diferentes variedades de naranjas, regadas con agua de pozo y bañadas por el sol de Valencia, la marca garantiza la frescura y calidad de cada fruto que llega a manos de sus clientes. Además, en su catálogo encontrarás disponibles mandarinas, limones, aceite de oliva y miel, entre ellos.
Por lo tanto, NaranjasLU se erige como un referente indiscutible en el mundo de los cítricos españoles. Con una oferta diversa y una calidad inigualable, esta marca continúa conquistando a todo aquel que prueba sus productos y demostrando que las mejores naranjas de España tienen un nombre: NaranjasLU.

La naranja y el naranjo están en el corazón culinario de millones de personas y, como no podía ser de otra manera, también en la literatura. Buscamos y compartimos algunos poemas con naranjas y naranjos.
Fuente de inspiración a la que grandes poetas han dedicado tiempo, palabras y pensamientos tanto al cítrico como al árbol que lo alberga.
Los naranjos y naranjas evocan su memoria gustativa, olfativa y visual, o simplemente, son un espejo para sentimientos o pensamientos de lo más profundo de su alma y corazón. Así, la naranja, símbolo de sabor, sol, amor, e incluso erotismo, se convierte en representante emocional del poeta.
Hace casi mil años, en Játiva un poeta, Ibn Jafaya, ya nos hablaba del naranjo en este poema. Más recientemente, en el siglo pasado, otros como Machado, Lorca, Hernández o Neruda plasmaron en negro sobre blanco parte de su identidad y ser a través del naranjo y/o la naranja.
Eran autores que hablaban de lo que les rodeaba, de su cultura teñida de color naranja y aromas de azahar. No sólo en la pintura han sabido reflejar cómo la naranja es parte de la identidad en España y aquellos países que disfrutan de ella como el Chile de Neruda.
Hemos seleccionado algunos poemas maravillosos en honor a los naranjos y naranjas que nos rodean. Según vayamos descubriendo nuevos, los iremos añadiendo.
Destacado poeta almorávide de la Taifa de Valencia que, por sus descripciones de la naturaleza, recibió el sobrenombre de El jardinero, Al-Yannan, o el Poeta de los jardines de Al-Andalus. Se formó en Murcia y Játiva, ambas cunas de la intelectualidad de la época. Se considera pionero en transmitir la esencia de la naturaleza en tu poesía. Un retratista sensual y sofisticado, retrató los campos que le rodearon en Alcira, a la que denominó la flor de Al-Andalus. Y Játiva, está muy cerca de Genovés, donde crecen nuestros naranjos de NaranjasLu.
Entre ramos de esmeralda,
como globos de rubíes.
Parece que las naranjas
ya maduras se derriten.
Y vino puro y dorado
del fresco seno despiden,
mientras que suavemente
las mece el aura apacible.
¿Quién, como en puras mejillas,
en ellas besos no imprime?
¿A quién no encanta su olor
más que el olor del almizcle?Poeta autodidacta nacido en los reinos de Taifas de Badajoz . Viajó por varios puntos de la geografía española y le dedicó a las naranjas este poema en su estela de poesías dedicadas a lo cotidiano, a la observación de la belleza.
¡Son ascuas en las ramas,
que así parecen más lozanas,
o mejillas que enseñan las hermosas?
¿Ramas que se cimbrean o tiernos talles,
por cuyo amor me esfuerzo?
Muestra sus frutos el naranjo,
como lluvia de lágrimas
que la pasión ardiente tiñe de rojo;
sólidas gemas que si se licuasen, serían vino,
y las manos que lo escancian brazaletesEl poeta y dramaturgo más importante del Siglo de Oro español, también gastó papel y tinta en la naranja. El Fénix de los ingenios y Monstruo de la Naturaleza, Cervantes dixit, dejó entre sus tres millares de sonetos uno dirigido a las naranjas.
Naranjitas doradas
coge la niña, coge la niña,
y el amor de sus ojos
perlas cogía.
Arrojóme las naranjitas
con los ramos del blanco azahar,
arrojómelas, arrojéselas
y volviómelas a arrojar.En su vertiente como poeta, a este miembro de la Generación del 27 se le considera uno de los mejores de la misma. Sin lugar a dudas, también es uno de los más populares del siglo XX. Lorca incluyó el naranjo y la naranja en varias de sus creaciones poética, dentro de ese sentimiento trágico de la vida que le caracterizaba.
La lola
Bajo el naranjo, lava
pañales de algodón.
Tiene verdes los ojos
y violeta la voz.
¡Ay, amor,
bajo el naranjo en flor!
El agua de la acequia
iba llena de sol,
en el olivarito
cantaba un gorrión.
¡Ay, amor,
bajo el naranjo en flor!
Luego cuando la Lola
gaste todo el jabón,
vendrán los torerillos.
¡Ay, amor,
bajo el naranjo en flor!Poeta de la generación del 36, que algunos denominan epílogo de la del 27. Criado en el campo con aromas de naranjos y limoneros en sus paseos, este poema de sus inicios muestra su amor por la naturaleza. Un espacio, que como bien contaba su viuda, fue su lugar de trabajo para escribir. El amor por la tierra, por sus raíces, fluyó en su trabajo antes que sus eternos El rayo que no cesa o La nana de la cebolla.
Naranjo
Eres tú el árbol
de las manzanas
de metal pálido
del jardín de las Hespérides.
Eres tú el árbol
de los cien ojos:
vegetal argos,
parón real.
Eres tú el árbol
de la nieve caliente
y la arena glacial
cómo yela la nieve caliente,
Y cómo quema la glacial arena.
Eres tú el árbol
oro y redondo: del Mediodía
el molde exacto
del Mediodía. Sin duda uno de los poetas más importantes del siglo pasado. Este chileno descolocó un poco a sus seguidores en los años 50 con una retahíla de odas alimentarias. Y, entre ellas, se incluye ésta a la naranja, de su tercer manuscrito de odas.
Oda a la Naranja
A semejanza tuya,
a tu imagen,
naranja,
se hizo el mundo:
redondo el sol, rodeado
por cáscaras de fuego:
la noche consteló con azahares
su rumbo y su navío.
Así fue y así fuimos,
Oh tierra,
descubriéndote,
planeta anaranjado.
Somos los rayos de una sola rueda
divididos
como lingotes de oro
y alcanzando con trenes y con ríos
la insólita unidad de la naranja.
Patria
mía,
amarilla
cabellera,
espada del otoño,
cuando
a tu luz
retorno,
a la desierta
zona
del salitre lunario,
a las aristas
desgarradoras
del metal andino,
cuando
penetro
tu contorno, tus aguas,
alabo
tus mujeres,
miro cómo los bosques
balancean
aves y hojas sagradas,
el trigo se derrama en los graneros
y las naves navegan
por oscuros estuarios,
comprendo que eres,
planeta,
una naranja,
una fruta del fuego.Escrito en esa etapa de luto emocional que vivió en Baeza por la muerte de su esposa. Refleja sus paseos por el pueblo jienense y sus recuerdos de Soria. Una contraposición perfecta de la querencia por el perfume de los naranjos y las sierras agrias.
Recuerdos
Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales
cargados de perfume, y el campo enverdecido,
abiertos los jazmines, maduros los trigales,
azules las montañas y el olivar florido;
Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles;
y al sol de abril los huertos colmados de azucenas,
y los enjambres de oro, para libar sus mieles
dispersos en los campos, huir de sus colmenas;
yo sé la encina roja crujiendo en tus hogares,
barriendo el cierzo helado tu campo empedernido;
y en sierras agrias sueño —¡Urbión, sobre pinares!
¡Moncayo blanco, al cielo aragonés, erguido!—
Y pienso: Primavera, como un escalofrío
irá a cruzar el alto solar del romancero,
ya verdearán de chopos las márgenes del río.
¿Dará sus verdes hojas el olmo aquel del Duero?
Tendrán los campanarios de Soria sus cigüeñas,
y la roqueda parda más de un zarzal en flor;
ya los rebaños blancos, por entre grises peñas,
hacia los altos prados conducirá el pastor.
¡Oh, en el azul, vosotras, viajeras golondrinas
que vais al joven Duero, rebaños de merinos,
con rumbo hacia las altas praderas numantinas,
por las cañadas hondas y al sol de los caminos
hayedos y pinares que cruza el ágil ciervo,
montañas, serrijones, lomazos, parameras,
en donde reina el águila, por donde busca el cuervo
su infecto expoliario; menudas sementeras
cual sayos cenicientos, casetas y majadas
entre desnuda roca, arroyos y hontanares
donde a la tarde beben las yuntas fatigadas,
dispersos huertecillos, humildes abejares!…
¡Adiós, tierra de Soria; adiós el alto llano
cercado de colinas y crestas militares,
alcores y roquedas del yermo castellano,
fantasmas de robledos y sombras de encinares!
En la desesperanza y en la melancolía
de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva.
Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía,
por los floridos valles, mi corazón te lleva.
En el tren, abril 1913
En NaranjasLU, a lo largo de toda la temporada, se recolectan distintas variedades de naranjas, porque cada tipo de ellas se produce en determinados meses del año, por lo que nuestra temporada empieza en diciembre y termina en junio, ya que estamos en el hemisferio norte. En nuestro calendario, en la parte inferior de este post, puedes consultar cuándo están las distintas variedades de naranja.
La única manera que un agricultor español tiene de ofrecer el mejor producto en cada momento a sus clientes, es tener un huerto con distintos tipos de naranjos, cinco en nuestro caso. Esta diversidad se traduce en que mandamos siempre las naranjas en su punto óptimo cumpliendo nuestra máxima: del campo a tu mesa.
Muy a menudo nos preguntan sobre cuál es la diferencia de calidad entre nuestras Naranjas Selectas de Mesa y de Zumo, la respuesta es ninguna, tan sólo en el tamaño y, en algún, caso pequeñas imperfecciones en la piel. Sin embargo, la calidad es la misma en todos nuestros productos: premium.
Las naranjas de zumo tienen un menor calibre que las de mesa, pero no por ello son de menor calidad, ya que salen de los mismos árboles. El hecho de que su tamaño sea menor, facilita su uso para zumos en el hogar y la hostelería, tanto exprimidores industriales como domésticos.
Sin lugar a dudas, la naranja es una de las imágenes más icónicas de nuestro país desde hace siglos, como demuestran su presencia en el arte o en detalles como su elección como mascota Mundial de Fútbol de 1982 en España, Naranjito.
En otros países como China, la naranja es símbolo de buena suerte y prosperidad o se utiliza para eventos tan importantes como la petición de mano por considerarla, también, símbolo de fertilidad. Y es que, aunque las naranjas de Valencia tienen la fama bien ganada por su calidad, no debemos olvidar que las primeras surgieron en Asia, al sur de China. Las primeras referencias escritas a nuestra protagonista tienen lugar en el Si Jing (Libro de las odas), bajo la sección Impuestos para Yu, de la Enciclopedia Imperial China en el siglo VIII a.C; allí se establece que los cítricos eran uno de los más importantes tributos que se podían mandar a la corte imperial para conmemorar al dios de la irrigación y al mítico emperador Yu (2205-2197 a.C).
De hecho, en occidente, no se hablaría de ellas hasta el siglo IV a.C. cuando un discípulo de Aristóteles, Teofrasto, las mencionó en su De Historia Plantarum (Historia de las plantas), en la que recogía medio centenar especies descubiertas por Alejandro Magno durante la conquista de Asia. A la piel de toro no llegaría hasta el siglo X d.C. con los árabes. Como ya sabemos no tienen que ver con las que comemos en la actualidad, eran amargas y se usaban para decorar por su color y profundo aroma que inundaba calles y jardines.
Más allá de la cultura y la estética, en España, es símbolo, no sin razón, de salud. Un vaso de zumo de 250 ml tiene aproximadamente la cantidad de vitamina C que necesita una persona en el día y una naranja tiene muy pocas calorías, algo menos 50 por cada cien gramos. Y claro, muchos las consumimos para darnos energía, nunca mejor dicho light, y mantener a raya algunas enfermedades.
Además de ser rica en vitamina C, una naranja o vaso de su zumo son ricos en potasio (bueno para evitar accidentes cerebrovasculares), tienen grandes dosis de fibra (perfecta para un intestino sano y mantener niveles adecuados de colesterol), aportan flavonoide hesperidina y magnesio (que evitan que suba la tensión) y contienen colina (fundamental para el funcionamiento de las células), entre otras grandes características. A lo que hay que añadir que su índice glucémico es bajo.
En NaranjasLU cultivamos cinco variedades de naranjas, llenas de zumo, sin semillas y muy dulces. Todas ellas perfectas para el consumo en las casas, al igual que las mandarinas, solo se venden en temporada.
| DIC | ENE | FEB | MAR | ABR | MAYO | JUN | |
| NAVELINA | SÍ | SÍ | SÍ | ||||
| SANGUINA | SÍ | SÍ | SÍ | SÍ | SÍ | ||
| NAVEL LANE LATE | SÍ | SÍ | SÍ | ||||
| NAVEL POWEL | SÍ | SÍ | |||||
| VALENCIA LATE | SÍ | SÍ |

En NaranjasLU, a lo largo de toda la temporada ofrecemos distintos variedades de mandarinas a nuestros clientes. La razón es sencilla: el campo manda y cada una de ellas tiene una época y una duración muy concreta. En resumen, para ofrecer un gran producto a lo largo de todo el año, cultivamos en nuestros huertos distintas variedades, todas ellas premium.
Mandarina y clementina son distintas variedades de plantas que surgen del naranjo. Y, en el mercado, se ha adoptado el nombre genérico de mandarina para ambas. Y sí, una clementina no es una mandarina estricta o científicamente hablando. De hecho, hoy en día, es difícil encontrar mandarinas puras.
Hay muchas razones para ello. No obstante, destacan que las mandarinas suelen tener pipos; son más ácidas que las clementinas; y son mucho más difíciles de pelar, porque su piel está pegada al gajo.
De cualquier forma, no podemos quitar mérito al mandarino, lleva ya dos milenios cultivándose; mientras que el clementino fue descubierto en siglo XIX por el padre Clement Rodier en Argelia.
Las clementinas crecen en los clementineros o Citrus clementina, un híbrido natural del mandarino o Citrus deliciosa y el naranjo o Citrus sinensis. Las características más generales de su fruto son que su piel, fina, es de un naranja rojizo y tiene una forma esférica aplanada.
Nutricionalmente hay que destacar es que son ricas en vitamina A y C. Al comer dos de ellas al día, nos proporcionan la cantidad diaria necesaria de esta última. Y, más aún,tienen ácido fólico y potasio -necesario para la recuperación muscular – y facilitan la absorción del hierro de los alimentos.
En NaranjasLU cultivamos cuatro variedades de clementinas que son fáciles de pelar, no tienen semillas y son muy dulces. En resumen, todas ellas son perfectas para el hogar y sí, solo servimos en temporada.
| OCT | NOV | DIC | ENE | FEB | |
| ORONULES CLEMENPONS CLEMENULES HERNANDINAS | SÍ SÍ | SÍ SÍ SÍ | SÍ SÍ | SÍ | SÍ |

A lo largo de los siglos, la naranja ha sido parte activa de la gastronomía nacional y, si bien no ha sido protagonista, sí ha sido actriz secundaria de relevancia en muchas de las recetas antiguas de cocina.
Sabemos que etimológicamente su nombre procede del término del sánscrito narang -aunque este idioma adaptó de otro por aún por determinar- y nos llegó porque pasó al persa, luego al árabe y, finalmente, al español.
Y es que fueron los árabes quienes introdujeron la naranja amarga o citrus aurantium en España, con fines medicinales y aromáticos, aunque poco a poco, el fruto de estos árboles comenzó a participar en la cocina.
Las naranjas amargas se consideraban un aderezo más en los recetarios antiguos y como tal se usaban mucho, tanto para los platos de pescado como los de carne, además se utilizaba para hacer exquisitas mermeladas de naranja (de las que aún seguimos disfrutando como ya os contamos).
En las recetas de pescado usaban algunas rodajas para ponerlo al horno o lo regaban con su zumo, al igual que con las carnes, mientras que los escabeches eran perfeccionados en sabia combinación con los limones.
En la actualidad, el cocinero Paco Morales, en su restaurante Noor -basado en la indagación en los sabores tradicionales-, es uno de los paladines para recuperar ese sabor en la gastronomía patria, de devolvernos las recetas antiguas de cocina.
No sería en el siglo XVI, cuando Portugal, de la mano de Vasco de Gama, nos traería la citrus sinensis (la naranja que conocemos) y la citrus reticulata (la mandarina) ambas de sabor dulce, como nos cuenta María Ángeles Pérez Samper en su libro Comer y beber. Una historia de la alimentación en España.
Tardarían muchos siglos en desbancar a la naranja agria en los recetarios, como vemos en algunas recetas antiguas con naranjas que hemos recuperado.

Se toman ocho onzas* de flor de naranja y doce de azúcar, que se delíen con dos azumbres de agua; después se echa hirviendo sobre las flores de naranja puestas en una vasija, se tapan bien y se dejan así en infusión por espacio de seis horas; se pasa por un tamiz y se hiela.
Esta receta la encontramos en el El Practicón. Tratado completo de cocina al alcance de toros y aprovechamiento de sobras (1894) de Ángel Muro, que fue un gastrónomo reputado o cocinólogo -como lo denominó Xavier Domingo- . Hasta antes de la Guerra Civil Española, este era el libro más consultado por los amantes de la buena mesa, tuvo 34 ediciones. Destacó como conferenciante en la materia y es un referente indiscutible en lo que se refiere a la gastronomía española que lo mencionan en todos sus tratados.
*Una onza son 28,70 gramos. Ocho onzas son unos 230 gr. Doce onzas son unos 350 gr. Una azumbre son 2,016 litros y dos unos cuatro litros.

Una vez mondadas las naranjas se dividen en cuatro partes cada una. Se dejan de esta forma durante dos horas para que se sequen, y se meten después en un almíbar a punto de carmelo, sacandolas con cuidado y colocándolas en una fuente para que se sequen y acaramelen. Una vez conseguido esto, se sirven formando una pirámide.
Con este libro, La cocina práctica (1903), Manuel María Puga y Parga -alías Picadillo-, consiguió un gran éxito y fue, por cierto prologado por Emilia Pardo Bazán. Es, de alguna manera, su reivindicación de la cocina patria frente al afrancesamiento que se producía en las mesas de la alta sociedad. Aseguraba haber probado antes todas las recetas que recogió en su libro de las cuales era mero notario. Y como el mismo dice en el prólogo: «Mi libro está dedicado a la vida ordinaria de las familias; tiene por objeto la preparación de platos de consumo corriente y casi diario. En él se encontraran fórmulas sencillas y concretas para toda clase de alimentos; todas ellas, como ya he dicho, experimentadas y de resultados seguros.» Pues eso.

Medio vaso de caldo, otro tanto de jugo, unas cuantas tiras de corteza de naranja agria, una cucharada de fina manteca amasada con una pulgarada de harina, sal y pimienta gorda. Se incorpora bien la mezcla a la lumbre, y al retirarla se rocía con el zumo de una naranja agria.
De la mano de la gran condesa de Pardo Bazán, Doña Emilia, llega esta antigua receta perfecta para acompañar carnes en La cocina española antigua (1913). Aunque es bien conocida como novelista, Pardo Bazán desarrolló otras facetas con gran ímpetu como las de gastrónoma, periodista o feminista (esta colección de libros iba dirigida a ellas para mejorar su cultura) que entrelazó. Sin duda, es un referente histórico y literario nacional y en la cocina, ya que a su esfuerzo por recopilar el recetario del país en distintas publicaciones le debemos la memoria de nuestras cocinas del siglo pasado, que ella misma definió como documento etnográfico de gran importancia. Como bien decía «Hay platos de nuestra cocina nacional que no son menos curiosos ni menos históricos que una medalla, un arma o un sepulcro».
Hablamos de la naranja y nos parece que es algo de lo que disfrutamos ahora, pero como bien sabemos, lleva siglos en la mesa española gracias a las tierras valencianas… y, como no podía ser de otra manera, también lleva cientos de años en la pintura: fiel reflejo de la cultura de un país. Muchos de los cuadros del Museo del Prado retratan la naranja y, por ende, lo que hace es mostrar una parte de la historia de la gastronomía española.
En la naranja, como estos cuadros muestran, la única perfección está en el sabor… Da un gran placer ver los variados colores con los que se representan a lo largo del tiempo y los estilos y tonalidades con los que les dan vida en el óleo: enteras, peladas, en gajos, en racimo, con hojas… todo vale a la hora de que tomen forma y realidad.
Este es un pequeño paseo artístico por la historia de la naranja para disfrute de los aficionados a comerlas y, por qué no, verlas. Comienza en el Barroco, en el siglo XVII, cuando el bodegón, la naturaleza muerta, comienza a tomar fuerza en los trabajos pictóricos. Posteriormente, se suma al costumbrismo que lleva a los autores a introducir la naranja en los cuadros como un elemento social más, secundario, pero sin duda relevante, porque estaba ahí.
Hemos seleccionado algunas obras, que nos vienen que ni pintadas, pero no las encontraremos solo en el museo, podemos ver algunas en otras instituciones a las que el Prado las ha cedido para que la expongan. Todos los cuadros están enlazados a un ficha más completa de la página web de la institución, para aquellos que quieran descubrir más sobre la naranja en los cuadros del Museo del Prado para y los autores.

Mesa, de Cornelis de Heem (1670)
Hijo de Jan Davidsz de Heem (1606 – 1684), uno de los más grandes pintores holandeses barrocos de naturalezas muerta, pertenece a una saga de autores especializados en el bodegón y las naturalezas muertas. A menudo se confunden obras suyas con las de sus hermanos pintores, aunque su trabajo se caracteriza por un tamaño pequeño, tonos azul oscuro que lo alejan del estilo paterno. No está expuesto en la actualidad.

Bodegón con naranjas, melero, cajas de dulces y sandías, de Luis Egidio Meléndez (Hacia 1760)
Nacido en Italia, pero de familia española y con padre y tío pintores, se formó con Louis-Michel van Loo. Su trabajo se considera sobrio, era un gran dibujante y destaca su faceta realista perfeccionista. Se expone en la sala 088 del museo.

La merienda, de Francisco de Goya y Lucientes, (1776).
Goya también la representó en este óleo, cartón para tapiz, en el que uno majos, junto al Manzanares brindan por la naranjera que se les ha acercado con su mercancía. Su costumbrismo nos revela como el cítrico era parte de la cultura gastronómica del país. Lo encontraremos en la sala 086 del museo.

La naranjera y un majo junto a la Fuente del Abanico, de José del Castillo (1779)
Nacido en una familia modesta se formó en España e Italia, con Corrado Giaquinto. Más conocido por su trabajo en temas religiosos, trabajó en la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara y evolucionó al encanto popular, que recuerdan a las primeras etapas de Goya. Esta obra está expuesta en el Museo de Historia de Madrid.

Bodegón con naranjas, melón y cajas de dulces, de Luis Egidio Meléndez (Tercer cuarto del siglo XVIII)
Nacido en Italia, pero de familia española y con padre y tío pintores, se formó con Louis-Michel van Loo. Su trabajo se considera sobrio, era un gran dibujante y destaca su faceta realista perfeccionista. Pertenece a una serie de bodegones que realizó para el Gabinete de Historia Natural del Príncipe de Asturias (futuro Carlos IV). Se expone en la sala 088 del museo.

Un ramo de naranjas, de Rafael Romero Barros (1861).
No está expuesto, así que sólo podemos verlo actualmente en la página web del museo. El autor es romántico y costumbrista es el padre de Julio Romero de Torres. El cuadro pertenece a su etapa sevillana.

Naranjas y limones, de Antonio Mensaque y Alvarado (1862)
Especializado en bodegones, el autor fue discípulo de Joaquín Domínguez Bécquer y aprendió en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla. Frutas, flores y peces fueron Se dedicó principalmente a la pintura de frutas, verduras, flores y peces se convirtieron en el foco de su trabajo en esta disciplina. Este cuadro se encuentra en depósito en el Museo del Romanticismo.

Unas naranjas, de Eduardo Cortés y Cordero (1872).
Desarrolló su carrera en España, aunque también pasó por París. Con este cuadro concursó en la Exposición Nacional de Bellas Artes y el Estado lo compró. En 1887 entró como académico en la Real de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Este cuadro se encuentra en depósito en el Museo de Arte de Gerona.
Y si después de ver estos cuadros te apetece comer naranjas… ya sabes dónde encontrarás las mejores de Valencia.